En el planeta de Jitler y Rashitah existian costumbres muy diferentes con gente de la misma especie, hasta con seres que no eran de la misma especie y habitaban el planeta, todos juntos se ayudaban y prosperaban dentro del mismo habitat. Asi mantenian entre todos una red de ayuda mutua, que contenia entre sus reglas, no contaminar el planeta, ayudarse, y jamas dejar pasar necesidades a los demas. No si estaba en su poder remediarlo.
La comunicacion entre Jitler y Rashitah convino en encontrar a los demas, y asi reunirse con Mushonllini y Dya-Rieia lo antes posible.
Caminando a casa, Jitler recordaba las palabras de su madre... "jamas abandones tus esperanzas, esos son tus amigos"
Rashitah estaba mas tranquila despues de escuchar la voz de Jitler, aunque le inquieto la noticia de la anciana rara. Ella tambien notaba que los humanos, ademas de oler fatal, eran maliciosos unos con otros. Deberian ayudarse, pero se hunden entre si.
Tambien hizo un descubrimiento extraordinario sobre el olor apestoso que todos tenian alli.
Noto que cada humano olia diferente del otro. Lo que enfermaba era el olor conjunto.
Noto que algunos animales se valian de ese olor para distinguirlos, como si sus caras no fueran inolvidables...
Habia humanos raros, con miembros faltantes, Rashitah se daba cuenta sin hacer scanning que muchos de ellos no tenian algunos organos y otros, estaban tan atrofiados que solo bastaba que contagiaran la pudricion a los demas y terminaran de morir. Habian muchos que estarian mejor muertos. Y muchos otros, que no merecian vivir, pero que al vivir arruinaban su entorno, su planeta, sus amigos y sus seres mas queridos... si es que los querian...
Existian humanos dependientes de sustancias alucinogenas, otros adictos a la violencia, al dinero, a las mujeres, a la comida! Habian humanos tan repugnantes y despreciables!
mataban, violaban, descuartizaban, maltrataban a sus semejantes, ¿como podian ser una raza tan avanzada y tan arcaica a la vez?
Despreciaban toda ayuda, despreciaban la vida misma. No merecian este hermoso planeta, ni vivir.
Pero era obvio que estaban tan ocupados creyendo que eran el unico planeta con vida en el universo, que no se daban cuenta que mirar mucho el cielo podia enceguecerlos como civilizacion, que podrian retrasarse... deberian mirar mas adentro, ver que aun habian cosas que no sabian de ellos mismos.
Asi pasarian todo el tiempo, pudriendose cada vez mas, oliendo peor. Esa era la clave, lso humanos eran dañinos, por eso olian mal. El sentido moral universal estaba preparado para oler maldad, para oler miseria, y los humanos olian a lo peor, porque eran de lo peor.
Todos en general eran malvados naturalmente, pero eran buenos potencialmente. Rashitah encontro algunos humanos buenos, al menos intentaban serlo.
Una de ellas, la invito a su casa, una aledaña a su vivienda. Le mostro reliquias, libros que hablaban sobre las antiguas civilizaciones humanas, y le sirvio una infusion de té verde.
Le enseño tambien reglas del lenguaje vulgar, y cuando Rashitah hablo de civilizaciones extraterrestres, la mujer asintio convencida de la existencia de las mismas. Hasta le entrego informacion sobre reuniones secretas de humanos que querian hacer contacto!
Hospitalidad, eso querian brindar los humanos... al menos los que si creian en los extraterrestres.
El problema era... ¿de verdad brindarian eso, o era una trampa para llevarla a algun lugar de estudios cientificos y aprovecharse de su superioridad?
Rashitah se dijo a si misma: ire. Y fue... pero en calidad de humana.
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