Ese día se despertó llena de esperanzas, de contactar con humanos que tenían una visión menos etnocéntrica y más abierta sobre la vida extraterrestre. Claro, que no iría en calidad de visitante, sino de humana normal. Eso le hacia replantearse si estaba llevando bien su papel. Aunque habían humanos muy extraños, eso no el garantizaba pasar desapercibida. Repaso todo lo que sabía hasta entonces de ellos:
1- Jamás recordar las fechas importantes. Eso incluye la propia fecha de natalicio.
2- Siempre sonreír aunque tengas una úlcera gangrenándose en tu cuerpo, o te estén pisoteando el dedo meñique del pie.
3- Hablar de sus experiencias malas en tercera persona. Mientras, contar de manera exagerada alguna experiencia mas o menos buena.
4-Renegar de todo, hasta del color de ojos de los animales.
5- No probar comida proveniente de personas apenas conocidas, ni conocidas.
6- Nunca ser transparente, y menos en lo que respecta a emitir juicio oral frente a otros humanos, ellos se jactan de ser la raza superior, pero insultan, rebajan y discriminan a sus pares y se siguen creyendo los mas inteligentes.
7- Buscar al líder del grupo (siempre hay uno), y copiarlo para pasar desapercibido.
8- Decir que si a todo lo que respecta a la infancia feliz y perfecta, aunque no pueda comprender como pasa de ser un inocente ente de amor a una bestia pestilente y sucia.
9- Si ves a un humano deforme, suponer que está en perfectas condiciones y tratarlo como par (par de idiotas pensarían esto como una cosa lógica, deberían arreglarlos)
10- Nunca hablar como si supieras el origen del universo, para los humanos es un gran misterio.
Camino al lugar de encuentro, recordó contactar con Jitler para la reunión. Pero no había manera de encontrar a Mushonllini, algo andaba mal, deberían buscarlo de la vieja forma. Ya se acercaba a la dirección en cuestión...
"Templo de la salvación", que cosa más rara para Rashitah, tal vez se tratase de una máscara. Para entrar debías dejar una colaboración, claro, para no levantar sospechas, se trataba de una organización con fines de lucro (como toda institución humana). Era un edificio con fachada sencilla, colores vivos, flores y adornos icónicos como cruces y un hombre crucificado (recordando la morbosidad característica de los humanos, que disfrutan de sufrimiento ajeno).
El aire comenzó a viciarse, por el tumulto de gente que comenzaba a llegar y amontonarse, habían sillas, pero estaban todas ocupadas. No importaba lo que hiciera, Rashitah era saludada por todas y cada una de las personas que entraban, y todas le decían lo mismo. ¿Se trataría de algún tipo de contraseña o saludo secreto? "Dios te bendiga" rezaban, sí, rezaban, en idiomas desconocidos hasta en Sirio 2!
Al parecer, llegó el momento de iniciar la reunión, Rashitah se puso de pie como los demás, aun no podía encontrar en tanta multitud a quien la había invitado a aquel estruendoso lugar. La música que comenzó a sonar, ensordeció a la pobre Rashitah. Entonces las alabanzas la dejaron al borde del colapso nervioso, ruidos provenientes de las gargantas de esas personas, de instrumentos raros, emitiendo sonidos en diferentes frecuencias, era una pesadilla. Y no solo eso, encendian incienso de olores apestosos. Entre la muchedumbre había una persona que parecía ser inmune a todo sonido... claro! se trataba de un sordo!
Más cerca de la salida habían 3 personas, una alta y delgada, pálida, casi fantasmal, otro gordo y petiso, con cachetes rosados, y un niño con la cabeza más grande de la media humana de esa edad. Estaban llorando, y el niño yacía cual estatua, sin inmutarse. El gordo y la fantasma lo tomaron de ambos brazos y lo llevaron hasta el escenario, donde estaba el precursor de los barullos infernales. Allí comenzó el espectáculo, el niño cabezón fué el inicio, le siguieron casi todas las personas del lugar, se amontonaban para recibir la mano del sucio gritón de sandeces, al tocarlos comenzaron a caer, ¡no puede ser verdad! ¿los humanos manipulaban los paquetes energéticos ajenos?
Algunos temblaban en el suelo, con los ojos desorbitados y vomitando una babosidad blancuzca... asqueroso.
Así que Rashitah se retiraba lentamente, acercándose cuidadosamente hacia la salida... Entonces sintió una mano que la asió fuerte, al girar sobre sí la vió: era esa mujer que la había invitado.
-Le agradezco mucho la invitación, pero ¿Puede decirme que clase de lugar es este? Nunca asistí a una ceremonia de esta clase-dijo Rashitah.
-Es la iglesia del señor-promulgó la mujer... bueno, parecía mujer.
-¿Qué significa?
-Es el centro de adoración de nuestro señor.
-¿Quien es su señor?
-Es Dios.
-¿Cúal de todos?
-¡el único!
-... oh! claro...
-Dios de dioses, señor de señores, único, supremo....-y continuaba la sarasa...
Rashitah se retiro de allí muy asustada... a esto se referían con la creencia en seres superiores...
Ellos afirmaban la existencia de un ente superior, que les otorgaba poderes mágicos para quitar penas ajenas ( la cabeza de ese niño nunca se achicó).
Hablaban de encuentros con seres alados, pero desconocían esa raza.
Apenas manejaban su energía de corriente, ellos ni siquiera sabían de su potencial. Engaños absurdos, esas personas estaban entrenadas, para hacer caer a demás humanos con necesidades. Nuevamente la decepción, los humanos nunca harían algo por el bien de todos, siempre tras algún anhelo personal, ganancia malograda, trampas y mentiras.
Bueno, no la llevaron a un laboratorio, pero tampoco obtuvo nada nuevo de los humanos, salvo el hecho de que tienen una gran necesidad innata por creer que hay algo más allá de ellos, eso era lo, positivo de éste día. Eran seres espirituales.
Pero debía apurar el paso, allí andaban esos entes, vampiros de propiedades ajenas. Si no se apuraba, caería la noche... Nunca había estado caminando en la noche... ¿como sería una noche humana?
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