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martes, 6 de julio de 2010

Episodio 2- La llegada

Las nubes eran rojas en el planeta de Rashitah. Al menos se veían de ese color todos los días normales. Cuando había tiempo desfavorable las nubes solían verse de tono violáceo.
Cuando hacía mucho frío o mucho calor, las nubes cambiaban a un tono amarillento-verdoso. Y eso le agradaba mucho a Rashitah. Porque lo que más le agradaba era el espectáculo visual que nacia de los choques entre gases atmosféricos.
Entre los amigos de Rashitah, estaban Jitler y Dya-Rieia. Con quienes compartía las tardes de anochecer. Entonces todo estaba bien. Pero solo unos miles de años le bastaron a los apestosos humanos para logar empudrecer la galaxia donde estaban.
Todos sabían que alrededor de esa galaxia, que deberían protegerse de ellos. No porque fueran superiores, sino porque eran apestosos y solían destruir todo aledaño, ¡hasta estaban destruyendo su propio planeta! eran una peste.
Rashitah sabía, y sus amigos también, que los humanos ya se habias extinto varias veces en milenios. Y sabía cual era su misión. Esta vez debería ser su grupo quien intentara llevarlos a la gloria. Pero estaba bastante dificil, las veces anteriores habían deteriorado tanto su condición que habían sido destruidos, lo pidieron a gritos.
El diario-reloj-universal, en adelante llamado Citizenio, marcaba que en una hora estaría en los apestosos dominios humanos. Instantaneamente abrio el panel de control y tipeo: iexplore.exe, decidio destino: Tierra. Y se pregunto estúpidamente: ¿porqué se llama tierra si tienen más agua que otra cosa?, y se respondio estúpidamente: solo los humanos le pondrían ese nombre...
Dio un vistazo rápido a las especies en peligro, a los países más pobres, a las naciones poderosas. Y descargó en una milésima de segundo música, imágenes y todo tipo de archivos sobre la existencia de los humanos de esa era. Los humanos pensaban que habían coexistido con los dinosaurios, que habían construído las pirámides, y para colmo, habían engrandecido a un viejo amigo de Rashitah, quien vino antes a explorar y lo terminaron matando en una cruz.
Estos humanos no sólo apestaban, daban asco. Eran dañinos, mentirosos, confabuladores, traidores y desleales.
Estaba cerca, pasó por Júpiter. Que bello planeta, escondido de todo. Allí en realidad había una surtidora de energía para las naves espaciales de la raza superior. Todos decían que era peligroso, que algún día estallaría. Por eso, Rashitah decidió no detenerse, todavía tenia suficiente energía. Y en la tierra se aprovisionaría. El combustible de sus naves era Agua.
Sonó el lado derecho de la pantalla, y apareció un dibujo extraño, con forma de cerdito. Era un mensaje, ¿de otra nave?.
Al abrirlo notó que era la bienvenida que emitía un satélite ¿de los humanos?
"Bienvenido a la tierra"
No, se trataba de un mensaje de su raza superior. Quienes habían venido antes tenían un espía en la luna, en la cara oscura. Los humanos eran tan patéticos que nunca se enterarían.
De inmediato apareció otro mensaje:
"No se olvide de visitar la tienda de recuerdos, donde podrá adquirir muestras de animales, y humanos, de diversos tamaños y colores. Con ADN modificado para dejar de apestar, no cuestionar leyes y ser leales a lo que se le programe. No sea maloso, pase por la tienda"
La nave cambió a modo fantasma, estaba en la atmósfera de la tierra. Desde donde entraba podía ver el continente americano. Rápidamente tipeó: iexplore.exe, scanning...
La máquina decidio como lugar propicio la zona sur del continente americano. Allí nadie le pediría papeles de identidad, ni intentarían averiguar su lenguaje o le pedirían explicaciones sobre sus raras facciones faciales.
Argentina, Buenos Aires. La ninia alien llegó al final de su viaje, mejor dicho, al comienzo de su misión. ¿Podría cumplirla?
Eso lo veremos... lo leeremos


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